Efectos en los mercados del Coronavirus y otros miedos, y cómo sobrellevarlos

El comportamiento de los mercados financieros en este arranque de ejercicio, debería ser una referencia a los inversores y ahorradores, para afrontar las decisiones de inversión. No es nada nuevo que los riesgos geopolíticos, y factores extrínsecos afectan a las cotizaciones de las acciones, pero acontecimientos como el reciente efecto del Coronavirus, siempre nos lo recuerdan y debemos aprender a lidiar con ellos.

La renta variable seguirá siendo un activo muy rentable a largo plazo, pero muy volátil, como hemos visto en las últimas semanas. Capaz de corregir un 6%-10% y recuperarlo todo en dos o tres sesiones. Sobre todo, el comportamiento del precio de las acciones demuestra lo impredecible que son los movimientos de corto plazo. En el inicio de este mes, los índices han subido con muchísima fuerza, a pesar de que siguen aumentando las víctimas del Coronavirus, y no se consigue reducir las tasas de crecimiento de los contagios. Los datos son igual de negativos que en la última semana de enero, cuando las bolsas caían en picado, lo que demuestra claramente lo impredecible que son los movimientos a corto plazo de estos activos.

Los bajos tipos de interés están provocando que muchos inversores decidan aumentar la exposición renta variable en sus carteras, presionados por el buen comportamiento del 2019, olvidando la importante función que sigue teniendo la renta fija. No es tan sencillo combinar liquidez y renta variable, que es una estrategia por la que apuestan algunos expertos y, sobre todo, por la que están optando algunos inversores. Huir de la renta fija y centrarse solo en la renta variable genera una alta volatilidad en la evolución de las carteras. Y cuando las carteras son muy volátiles, aumenta exponencialmente la sensación de descontrol y la probabilidad de tomar decisiones erróneas.

A pesar del complicado arranque de ejercicio, en el que los índices de renta variable han acabado en negativo el mes de enero, todas nuestras cestas modelo y fondos de fondos han cerrado con rentabilidades positivas. Son los fondos de renta fija, los que vuelven a aportar más valor relativo al comportamiento de nuestras carteras. El buen comportamiento de la renta fija vuelve a demostrar que sigue habiendo valor en este tipo de activos. Sobre todo, la renta fija aporta estabilidad a una cartera y genera valor en situaciones de estrés del mercado como la vivida a final de enero.

Y es que para hacer crecer el patrimonio en los mercados financieros hay que actuar como en una carrera de fondo, para lo que es primordial mantener un ritmo lo más constante posible. Es complicado acabar una maratón si esprintamos a gran velocidad durante unos minutos; Obligatoriamente habría que frenar el ritmo o incluso parar para tomar aire; al cabo de unos kilómetros, se haría imposible continuar con la carrera. Pues en la bolsa ocurre algo similar. El componente psicológico es fundamental, y es muy complicado tomar decisiones correctas si nuestro patrimonio oscila diariamente de forma abrupta, sobre todo, si en las fases de correcciones, las pérdidas superan nuestro ‘umbral del sueño’. El umbral del sueño es la fluctuación máxima del patrimonio que una persona está en condiciones de soportar sin perder el sueño.

Por eso, en Unicorp Patrimonio consideramos que es sagrado el perfil de riesgo de nuestros clientes. Los ahorradores, en vez de preguntarse ¿dónde quiero invertir?, deberían preguntarse ¿para qué quiero invertir?, o ¿cuál es el objetivo que persigo con mi ahorro? Si no conocemos estos objetivos, será imposible conocer si se están consiguiendo y, sobre todo, ir actuando ante los movimientos del mercado. Esta falta de criterios, es quizás, el principal factor que explica que ciertos inversores vendan acciones en bajadas como las de enero, y que después las vuelvan a comprar a precios más altos.

Los objetivos del ahorro deben ser reales y realizables y, sobre todo, acordes con la realidad actual de los tipos de interés actuales. Sigue habiendo inversores de perfil conservador, que pretenden obtener rentabilidades positivas a corto plazo sin querer asumir nada de riesgo. Sea cual sea el objetivo, el plazo de inversión también será primordial. Mientras más rentabilidad exijamos, más renta variable deberá tener la cartera, y más plazo de inversión, así de sencillo y así de complicado a la vez. Pero sea como sea la cartera final, debe primar la diversificación, que es la clave para procurar un ritmo lo más estable posible del crecimiento de nuestro ahorro financiero.

Así, dentro de nuestra gama de fondos de fondos, el Unicorp Selección Dinámico, es el fondo que combina más estrategias de inversión. En él, solemos tener una exposición a renta variable que oscila entre el 50% y 60%, estando el resto invertido en fondos de renta fija, salvo un pequeño porcentaje que destinamos a liquidez, cuyo objeto es la búsqueda de oportunidades y atender a entradas y salidas de partícipes. La diversificación es la huella de identidad de este fondo. Nada menos que 55 fondos de inversión de 37 gestoras internacionales están dentro de este vehículo.

El Unicorp Selección Dinámico subió un 15,77% en 2019 mientras que en 2018 solo perdió un 7,69%. Es decir, participó el año pasado de las fuertes subidas de la renta variable, mientras que en 2018, a pesar de ser un año muy negativo para los activos de renta fija, corrigió aproximadamente la mitad que los principales índices bursátiles. A cierre de enero, de los 207 fondos mixtos de gestoras nacionales registrados en España, solo hay seis fondos con cuatro estrellas de Morningstar, no habiendo ninguno con cinco estrellas. Dentro del perfil de riesgo moderado, al que pertenece, solo hay cuatro fondos con cuatro estrellas, siendo el Unicorp Selección Dinámico el más rentable a tres años. La rentabilidad (del 31 de enero de 2017 al 31 de enero de 2020) es del 15,83% mientras que los otros ofrecen rentabilidades entre el 9,8% y 11,29% en el mismo periodo.

La diversificación, y apuesta por renta variable a largo plazo seguirá siendo fundamental para hacer crecer nuestro patrimonio financiero. Pero la renta fija seguirá siendo un activo a tener en cuenta. Máxime cuando estas últimas jornadas hemos asistido a discursos de los dirigentes de los bancos centrales, mostrando de nuevo un apoyo incondicional a los mercados. Powell de la FED dijo que su organismo vigila los posibles efectos del coronavirus en la economía, descontando el mercado que la posible retirada de estímulos prevista para abril o mayo, se volverá a retrasar, lo que beneficia a los bonos. A modo de ejemplo, el bono de gobierno de Estados Unidos a 10 años ha pasado de cotizar del 1,92% a cierre de 2019, al 1,51% a cierre de enero, lo que supone una revalorización del precio superior al 3%.

En el nuevo entorno que definimos en enero de “tipos bajo cero” los inversores van a buscar activos capaces de generar rentas. La generación de rentas reduce, sobre todo, la incertidumbre sobre la capacidad de conseguir el objetivo perseguido por el inversor. Hoy, la deuda pública no genera nada de cupón, puesto que las rentabilidades son negativas, pero hay muchos tipos de bonos que sí que siguen generando cupón para sus inversores. En Europa la deuda High Yield y la deuda financiera subordinada, siguen dando rentabilidades atractivas. Fuera de Europa, aun cubriendo la divisa, sigue habiendo opciones interesantes en mercados emergentes (deuda pública y privada) y en Estados Unidos (deuda corporativa). Sector inmobiliario y sectores defensivos en renta variable, también ofrecen acciones con gran capacidad para generar rentas y, por consiguiente, pagar dividendos.

La deuda pública y el oro, son activos refugio que, aunque no generan rentas, siguen cumpliendo su función de compensar pérdidas cuando hay fases de pánico como las vividas en enero con el coronavirus. Por tanto, nuestra visión actual pasa por tener un núcleo estable de cartera que apueste por la generación de rentas, y dedicar un porcentaje de la cartera más dinámico a posiciones más o menos agresivas o defensivas, en función de los movimientos de corto plazo del mercado. Esta segunda parte más táctica debemos seguir gestionándola con paciencia, tratando de incrementar riesgos en cualquiera de las correcciones a las que podamos asistir en los próximos meses.

Seguirá habiendo correcciones, incertidumbres, miedos, o incluso fases de pánico en las bolsas. Es más, aún no podemos lanzar las campanas al vuelo y pensar que el repunte de los datos macro reciente, y el apoyo de los bancos centrales, sea suficiente como para evitar la recesión económica. Podemos estar en el final del ciclo económico, por lo que la cartera tal cual la definimos en el párrafo anterior, se adecuaría claramente al ciclo. Por tanto, mayor prudencia, dinamismo en la gestión de carteras y más vigilancia de los datos macro adelantados que de las noticias y comportamiento de corto plazo, serán las claves en las que fundamentaremos la gestión de nuestras carteras. Es la mejor forma de sobrellevar o incluso beneficiarse de las incertidumbres y miedos que afectan al comportamiento del mercado.


Artículo realizado por Unicorp Patrimonio, Sociedad de Valores.

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