El comportamiento del mes de agosto puede ser un perfecto resumen de lo que nos pueden deparar las bolsas los próximos meses. Vaivenes constantes en función de una mayor probabilidad o no de un acuerdo entre China y Estados Unidos que de por finalizada la guerra comercial. O, lo que es lo mismo, mayor o menor probabilidad de que se avecine o no una recesión. El caso es que la mayoría de índices bursátiles se están moviendo desde abril, o incluso más tiempo, en un rango lateral. Tras las fuertes subidas desde diciembre, en mayo llegó la primera corrección seria de las bolsas por la posible ruptura de negociaciones entre Trump y China. En junio se recuperó todo o incluso se superaron máximos históricos, simplemente porque habría un encuentro de los dos máximos mandatarios en la cumbre del G-20. En julio continuó la estela optimista de la cumbre, pero este mes de agosto todo parecía derrumbarse cuando la tensión comercial se ha vuelto a disparar.

El problema de agosto ha sido que Donald Trump ha comprobado que la FED no se ha dejado presionar y no ha bajado los tipos tanto como le hubiese gustado para debilitar el dólar (y así ganar competitividad). El Presidente del Gobierno de Estados Unidos entiende que subiendo aranceles y siendo más agresivo en la guerra comercial con China obligará a la FED a bajar tipos con fuerza y así está actuando las últimas semanas. El caso es que las bolsas subieron con fuerza la semana pasada, a pesar de que los aranceles no se prorrogaron la semana pasada y han comenzado su aplicación (tanto los chinos como los de Estados Unidos) el pasado domingo. Los inversores parecen estar comprando la idea de que las presiones obligarán a la FED a bajar hasta tres veces los tipos de interés, tras lo cual, volverán las negociaciones entre las dos principales potencias del mundo.

El caso es que la mayoría de índices llevan varios meses moviéndose sin una tendencia clara. Y también es muy destacable comprobar que hay una gran divergencia en el comportamiento de los sectores según aumentan o reducen las probabilidades de recesión. Los sectores menos cíclicos mantienen tendencia claramente alcista y los cíclicos no terminan de encontrar un soporte donde girarse al alza, como pudimos observar en nuestro informe del pasado viernes.

En los gráficos que adjuntamos hoy trataremos de determinar el rango lateral. En Europa, quizás sea en el MSCI EURO donde mejor se aprecie el comportamiento técnico de las bolsas del viejo continente. Desde 2009 se mueven en un amplio canal alcista cuya base se tocó al cierre del año pasado. El lateral actual coincide más o menos con el que había antes de la fuerte corrección del final de 2018. Ahí sigue nuestras bolsas y lo enmarcamos en un movimiento entre 1.100 y 1.250 puntos. En mitad de este rango cualquier movimiento es posible, como venimos asistiendo desde febrero de este año con fuertes subidas y bajadas en torno a las medias móviles de 50 y 200 semanas. El movimiento importante, y para el que hay que estar preparados, surgirá cuando la bolsa europea salga de este lateral comentado. Las condiciones del mercado son propicias para ello, no sólo desde el punto de vista técnico, sino macro y, sobre todo, psicológico de los inversores.

Si en los próximos meses se despejan las dudas sobre la ralentización económica y las actuaciones de bancos centrales y gobiernos y, por supuesto, hay un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos, habrá ruptura alcista que llevaría al índice a niveles de 1.400 puntos (máximos de 2007). Si, por el contrario, continúa el conflicto comercial, el auge del proteccionismo y la debilidad macro, el soporte de 1.100 puntos podría perderse. El nivel coincide además con la base del canal alcista iniciado en 2009, por lo que podría haber una corrección similar a la del año pasado que llevase al índice de nuevo a niveles de 1.000 puntos, donde coincidiría con la media de 500 semanas. Incluso no sería descartable un movimiento similar al de 2015-2016 que lo lleve de nuevo a 900 puntos, y se situaría la bolsa europea en un lateral muy amplio entre 900 y 1.250 puntos (líneas rojas punteadas).

Evolución del MSCI Euro.

En Estados Unidos el lateral se sitúa entre 2.750 y 3.500 puntos. La ruptura alcista del 3.500 podría llevar al índice a niveles de 3.500 que sería la parte superior del canal de los 10 últimos años. Si pierde el soporte, significaría dejar atrás el citado canal y podría buscar de nuevo el soporte en la media de 200 semanas o los mínimos del año pasado (2.350-2.500 puntos).

Por último, en los mercados emergentes, está confluyendo actualmente la tendencia bajista de corto plazo iniciada el año pasado, con la alcista iniciada en 2009. La unión de los máximos de la primera y de los mínimos de la segunda dibuja una especie de triángulo o cuña, cuyos soportes y resistencias se sitúan entre 900 y 1.000 puntos. Conclusiones similares a las de los dos índices principales de Estados Unidos y la Eurozona. Si rompe al alza los 1.000 puntos, fuerte tramo alcista, y si rompe a la baja los 900.

En definitiva, no deberíamos dejarnos llevar en nuestras decisiones de inversión por los movimientos dentro del rango lateral que hemos analizado. Nos podría llevar a errar más que acertar, puesto que podríamos ir detrás del mercado aumentando riesgos o comprando renta variable tras varias sesiones alcistas, o vendiendo tras las caídas, y contemplar que el mercado se da la vuelta justo al día siguiente. Lo más aconsejable en estos casos es mantener una visión prudente, con renta variable poco volátil, preferiblemente que genere rentas (dividendos) y de sectores defensivos, en tanto se aclare el panorama descrito.

Guardar munición y templanza nos permitirá tomar la mejor decisión en el momento en el que los índices estudiados rompan los rangos descritos.

 


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