Ayer en nuestro blog analizamos la situación de los principales índices de renta variable. La conclusión es que la nueva corrección de agosto no ha cambiado el escenario alcista general de las bolsas de largo plazo y mostrábamos los niveles de soporte claves que deberían servir una vez más para que los inversores volviesen a incrementar riesgo de renta variable en sus carteras. El motivo técnico se vio ayer, y el miércoles tratamos en nuestro blog de restar importancia (o mejor dicho, darle la que realmente tiene) a los miedos de los inversores por la posibilidad de una recesión económica cercana. Si la recesión llegase (las medidas que se están tomando la pueden evitar) las caídas en bolsa de los sectores más cíclicos, pueden que estén ya descontando incluso efectos más adversos de los que se pudieran producir.

Los sectores más defensivos, y la renta fija, ya ha absorbido todo o gran parte del flujo comprador de inversores que buscan refugio por el temor a la crisis. Así pues, si una vez más se consiguiese evitar la recesión (lo vimos en 2011, 2016 y el año pasado), se habrá formado una grandísima oportunidad de compra en las acciones y sectores más cíclicos, y el dinero volverá a huir de la renta fija más segura y de los sectores más defensivos en bolsa.

Así pues es fundamental, además de conocer cuales son los soportes de la renta variable, vigilar los movimientos de la renta fija. Ahora descuentan recesión y todo el mundo parece dar fiabilidad a ese pronóstico. Pero hace poco más de un año descontaba fuertes subidas de tipos por parte de la FED y el inicio de la normalización monetaria en Europa con la primera subida de tipos (en estas fechas más o menos) y fue un error garrafal. No siempre la curva de tipos acierta el desenlace futuro del crecimiento económico y ya lo intentamos demostrar en nuestro blog. La pendiente negativa (que está llenando titulares) solo significa que hay previsión de bajadas de tipos, no más.

Por tanto, si por los motivos que fuese, el movimiento de la renta fija descontando fuertes bajadas de tipos fuese erróneo, se volverá a producir un giro brutal en los mercados. Hoy mismo interviene Jerome Powell (Presidente de la FED) en la cumbre de Jackson Hole (Simposio anual de Política Económica a nivel global), y los mercados estarán muy pendientes de su discurso. Quedan tres reuniones de la FED este año, y hace una semana había nada menos que un 48% de probabilidad de que se produjesen tres bajadas adicionales de tipos. Tras unas declaraciones ayer de Powell diciendo que no era partidario de seguir bajando tipos, esta probabilidad ha caído al 33%. Ahora lo más probable según los futuros de la FED, es que hayan dos bajadas.

¿Pero realmente son necesarias dos bajadas?, o es simplemente una expectativa que se está formando el mercado. En el siguiente gráfico, donde comparamos la rentabilidad de los bonos de gobierno de Estados Unidos, con los tipos de interés y los datos de inflación (subyacente actual en rosa) y expectativas de inflación (morado y azul oscuro) vemos que quizás sea exagerado.

La tasa de inflación subyacente de Estados Unidos (línea rosa) se mantiene desde marzo del 2018 por encima del 2%, destacando que ha subido en los dos últimos meses desde el 2% al 2,2%. Pero es que uno de los indicadores que más miran los bancos centrales es la inflación salarial (línea negra continua).  Acumula más de un año por encima del 3%, máximos de los últimos años. Es verdad que las expectativas de inflación han corregido este ejercicio pero no es un movimiento fuerte. Si la FED se mantiene imparcial y mira los datos de empleo y salarios (siempre ha hecho referencia a los mismos en su discurso), no debería bajar tipos de interés y debería guardar munición para cuando realmente sea necesaria.

En el mismo gráfico se aprecia lo que hemos comentado de la rentabilidad de los bonos. Hace un año, cuando la FED estableció los tipos en el 2%, todos los bonos de gobierno estaban cotizando a rentabilidades en torno al 3%, descontando tres o cuatro subidas adicionales de tipos de interés. Hoy, los tipos vuelven a estar al 2%, y los bonos cotizan en torno al 1,5%, por lo que descuentan que los tipos deberían irse al entorno del 1,25%. Si vuelven a errar y los tipos se mantienen en niveles actuales o solo hay una bajada, la rentabilidad de los bonos del gobierno de Estados Unidos volverá a subir. No tanto como se produjo en 2018, pero debería haber repunte.

Esto en Estados Unidos. En Europa la situación es incluso más exagerada. Los tipos siguen al 0%. La inflación subyacente lleva más de cuatro años moviéndose en torno al 1%. Con estos datos, los bonos alemanes a 10 años deberían estar en torno al 1% o quizás por encima. Pero como los tipos de depósito están al -0.4% y la previsión es que bajen incluso al -0.7% en pocos meses. Los bonos del gobierno alemán han corregido nada menos que al -0,9%. Las expectativas de inflación han corregido pero se mantienen muy cerca del 1%.

Sinceramente, no encontramos motivos que justifiquen que el bono alemán a 30 años haya alcanzado niveles del -0,28% o el 10 años el -0,7%. Sólo la ruptura del euro y que los inversores sólo quisieran invertir en bonos alemanes, pensando en recuperar Marcos alemanes, o que nos avecinamos a una profunda deflación podría tener sentido. A la vista del comportamiento de las primas de riesgo, que se mantienen en mínimos anuales, no parece que realmente el mercado tema por la ruptura del euro.

Sencillamente creemos que se están exagerando los temores a una recesión económica o que los inversores se han puesto la tirita antes que surja la herida. Ya vimos el año pasado cuánto se puede perder en un fondo o bono de renta fija ante un movimiento al alza de las rentabilidades. Y cuanto más baja sea la TIR desde donde se parta, más graves serán las caídas. En el gráfico anterior hemos comentado que el 30 años alcanzó el -0,28% de TIR este mes. Ahora cotiza al -0,10%. En el siguiente gráfico vemos lo que significa este repunte en el precio del bono. Cotizar un 0,18% más caro en TIR significa nada menos que una corrección del precio de un 4,35% en el secundario. Eso sí, el precio del bono había subido nada menos que un 33% en el año, lo que hace que la mayoría de inversores quieran estar en este activo, aunque no conozca los fundamentos de la evolución del precio.

Por tanto, dada la situación actual de los mercados en este mes de agosto, hay que tener mucha mas precaución respecto a los activos de renta fija que respecto a los de renta variable. Hemos visto que un simple repunte de la TIR de los bonos puede causar fuertes correcciones en el precio de los mismos, incluso superiores a las que podemos estimar para la renta variable hasta los niveles de soporte que hemos visto esta semana en nuestro blog.

OJO, no estamos diciendo que la renta fija vuelva a hundirse, sino que ha corrido en exceso, y puede producirse una recogida de beneficios. Los tipos de interés no van a subir, y los bancos centrales van a seguir mostrando un fuerte apoyo a los mercados con medidas convencionales y no convencionales. Pero en el artículo de hoy queremos recordar que la renta fija actualmente ni renta ni es fija. Hay que huir de la deuda pública y en renta fija hay que mantener apuesta por bonos corporativos, que ofrecen algo más de rentabilidad. Y sobre todo, hay que diversificar muchísimo por activos y zonas geográficas. En el siguiente gráfico podemos ver que, a pesar de la rentabilidad negativa de bonos de gobierno en Europa, en la deuda corporativa se pueden encontrar rentabilidades interesantes. En la parte superior están las rentabilidades de bonos de grado de inversión emergentes (4,92%), USA (2,89%) y Eurozona (0,28%). Y en la parte inferior las rentabilidades del High yield (8,07%; 5,78% y 3,88% respectivamente). Son las rentabilidades de los principales índices de renta fija que usan los fondos de inversión. Creemos que son rentabilidades atractivas que, al menos compensan el riesgo de invertir en renta fija.

 


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