En el mes de agosto, los inversores han retomado la preocupación por la posible recesión económica en Estados Unidos y también en la Eurozona. La curva de tipos en Estados Unidos se ha invertido (ofrecen más rentabilidad los bonos a 2 años que los bonos a 10 años), y esto es un indicador que ha funcionado como adelanto de las anteriores recesiones, lo que ha encendido las alarmas en los mercados. Los inversores se han apresurado a vender bolsa y comprar bonos, a pesar de que ofrecen rentabilidades negativas.

La crisis financiera del 2008 hizo mucho daño al ahorro de los inversores en los mercados financieros y, sobre todo, a la economía real. Este recuerdo hace lógico que cada vez que se pronuncie la palabra recesión, el miedo atenace a los inversores. Pero en la medida que este anuncio de recesión inminente no sólo atenace a los inversores, sino que también esté teniendo su efecto en bancos centrales, políticos, gestores de fondos y empresarios, pensamos que las consecuencias la recesión (si se produjera) serán mucho menos graves que las que vivimos hace una década.

Los bancos centrales ya están actuando este año, reduciendo de nuevo los tipos de interés o, simplemente anunciando que tomarán todas las medidas necesarias para reactivar la economía. China lleva todo el año anunciando medidas económicas expansivas para conseguir que el aterrizaje de su economía sea lo más suave posible. Incluso el gobierno alemán, empieza a cambiar su discurso de austeridad y, consciente de que su economía puede entrar en recesión técnica el próximo trimestre, ha anunciado que está preparando un programa de medidas que estimulen la economía.

En la crisis del 2008, la práctica mayoría de agentes que mueven el mercado o pueden tomar medidas para evitar o suavizar las consecuencias negaban la crisis, lo que provocó que las consecuencias fuesen catastróficas. En esta ocasión, llevamos hablando de la pendiente de la curva de tipos en Estados Unidos más de un año. También es común leer artículos sobre la posible recesión de la principal economía del mundo, incluso el año pasado cuando crecía por encima del 3% y presentaba las mejores cifras de empleo de la historia, y sus compañías ganaban más que nunca. Esto está provocando que la mayoría de inversores tengan menos exposición a renta variable que nunca, o que este año estemos asistiendo a las mayores compras de fondos de renta fija de gobierno, o incluso de fondos monetarios que ofrecen rentabilidad negativa, de los últimos años. Los fondos de renta variable europea, por ejemplo, encadenan muchísimos meses de salidas netas por parte de los partícipes.

Es decir, a diferencia de las grandes correcciones del mercado iniciadas en el año 2000 o en el año 2007, los inversores no están muy expuestos a activos de riesgo. Esto en los mercados financieros, pero en la economía real ocurre igual. El precio de la vivienda en España (por poner un ejemplo más cercano y reconocible) ha subido con fuerza, e incluso en algunas zonas geográficas y tipos de activos, ya han recuperado todo lo perdido en la crisis. Pero los compradores de vivienda no son los mismos. Son inversores que, en su mayoría, han pagado en efectivo y lo han hecho como inversión. En 2007 lo hicieron trabajadores que se endeudaron por encima de sus posibilidades apostando a que el precio de la vivienda no podría caer nunca. Incluso las tasadoras inmobiliarias ofrecían la posibilidad de tasar lo suficientemente alto como para que el propietario pudiese hacer las reformas pertinentes, amueblarla, o incluso pagarse un viaje o hasta un vehículo. Esta vez, estamos viendo que los ciudadanos retrasan sus decisiones de inversión en productos duraderos. La venta de vehículos lleva cayendo en Europa varios meses. El ahorro es el mayor de las últimas décadas. Prueba de ello es que el dinero en depósitos supera los 800.000 millones de euros en España, a pesar de que no estén remunerados. La cifra en 2007 era más baja, y los depósitos rentaban hasta el 4%.

En el año 2000 las fuertes caídas de las bolsas las provocó la burbuja tecnológica que llevó a los índices bursátiles a cotizar a unos ratios de PER (veces que contiene el beneficio por acción el precio) muy altos. En 2007, la crisis fue financiera y fue el colapso la banca lo que provocó el estrangulamiento de la economía. Pero ahora ni las bolsas cotizan a ratios de PER excesivamente caros, ni la banca está en la situación del 2007. Los balances están mucho más saneados, se han producido muchísimas fusiones y el número de empleados y oficinas (costes fijos) ha caído en picado. Además, los reguladores han obligado a mejorar sus ratios de capital con sucesivas ampliaciones y emisiones de productos que aseguren más capital en caso de crisis (emisiones de bonos contingentes convertibles).

Es por todo esto, por lo que pensamos que si la recesión se lleva avisando más de un año, y se está anunciando con tanta antelación, aumentan las probabilidades de que esta no se produzca. Y lo que es más probable, es que si se produce, no será grave. Podemos vivir, 2, 3, o más trimestres de decrecimiento de la economía, pero a tasas muy bajas, por lo que no se destruirá gran valor añadido en el PIB global.

Además, otro aspecto que hay que tener en cuenta, que si bien los estados están igual o más endeudados que el 2007, se da la circunstancia que esta deuda no tiene coste para las arcas del tesoro. Es más, los estados llevan meses ingresando dinero con su deuda, debido a los tipos negativos. Alemania podría emitir deuda a 10 años al -0.7% para financiar un programa de estímulos, y obtener ganancias con ese dinero prestado, circunstancia que nunca se ha producido en Europa. El BCE lleva tiempo presionando a los gobiernos para que asuman medidas fiscales, ya que está demostrado que las medidas monetarias no son suficientes. Ahora que los estados se financian más barato que nunca (cobran incluso por la deuda), puede que sea el momento. Además, las medidas fiscales podrían ser la mejor forma de frenar el ascenso del populismo que está viviendo Europa.

En definitiva, las grandes crisis y caídas de los mercados sobrevienen sin avisar. Y, dada las circunstancias actuales, la próxima crisis, venga cuando venga, no será una sorpresa, por lo que no tendrá consecuencias graves para el ahorro de los inversores. Es más, a un horizonte temporal amplio, quizás sea más arriesgado invertir hoy en un activo seguro que en renta variable propiamente dicha.

Un ejemplo numérico sobre la inversión en activo sin riesgo y bolsa para un inversor europeo sería el siguiente. El bono alemán a 10 años cotiza al -0.66%. El bono de referencia en cuestión cotiza al 106.9% de precio y no paga cupones anuales. Es decir, hoy se invierte 106.900 euros y se recuperan 100.000€ el 15 de agosto de 2029 (vencimiento).

Sin embargo, si invertimos a 10 años en el Eurostoxx 50 y tenemos en cuenta que a los precios actuales, las 50 principales acciones europeas pagan un 3,7% de rentabilidad por dividendos, los 106.900 euros que podríamos invertir a día de hoy en el bono alemán, generarían durante 10 años unos 3.165 euros netos de dividendos. Si no se reinvirtieran sería una generación de 31.650 euros netos en dividendos. Para que al final de los 10 años la inversión en el Eurostoxx 50 fuese peor que la inversión en el bono, la inversión tendría que caer hasta 68.350 euros (100.000-31650). Es decir, que el Eurostoxx 50 tendría que estar en el 2029 un 36% por debajo de los niveles actuales. Según el gráfico actual, estaríamos hablando de niveles similares a los mínimos de 2002, 2009 y 2012. Lo que refleja claramente que el mercado está descontando gran parte de los peores escenarios, ya que en la historia de las bolsas es muy poco probable que se produzcan caídas del 36% en el acumulado de 10 años.

 

 


Artículo realizado por Unicorp Patrimonio, Sociedad de Valores.

Este informe no refleja una posición institucional, se difunde exclusivamente a efectos informativos, está sujeto a cambios sin previo aviso, y no tiene en cuenta la situación, necesidades u objetivos de inversión particulares de sus destinatarios, quienes deberán conocer los riesgos del producto con el que vayan a operar.

En ningún caso deberá considerarse este documento como una oferta de compra, suscripción, venta, o recomendación de compra o venta de instrumentos financieros, o como base de un contrato o compromiso de cualquier tipo. El inversor que tenga acceso al presente informe debe ser consciente de que los valores, instrumentos o inversiones a que el mismo se refiere pueden no ser adecuados para sus objetivos específicos de inversión e incluso ser contrarios a sus intereses, su posición financiera o su perfil de riesgo ya que éstas no han sido tomadas en cuenta para la elaboración del presente informe, por lo que debe adoptar sus propias decisiones de inversión teniendo en cuenta dichas circunstancias, y procurándose el asesoramiento específico y especializado que pueda ser necesario. Por tanto, el presente informe no presta asesoramiento financiero personalizado.

Las opiniones o estimaciones vertidas en el documento se refieren a la fecha que figura en el mismo y se basan en informaciones de carácter público que han sido obtenidas de fuentes consideradas como fiables. Dichas informaciones no han sido objeto de verificación independiente por Unicorp Patrimonio, S.V., por lo que no se ofrece ninguna garantía, expresa o implícita, en cuanto a su precisión, integridad o corrección. Existen múltiples factores y variables de tipo económico, financiero, jurídico, político que por su propia naturaleza son incontrolables e impredecibles. Los precios y rentabilidades reflejados son orientativos y sujetos a variaciones de mercado, y no llevan incluida comisión alguna. El inversor debe tener en cuenta que la evolución pasada o resultados históricos de los valores, no garantizan la evolución o resultados futuros.

Todas las referencias a objetivos en este documento han de ser tratadas como objetivos, en ningún caso como garantías. Los precios objetivos que se puedan desprender del análisis efectuado por Unicorp Patrimonio, S.V. quedan sujetos a criterios de análisis fundamental y técnico, ponderando en cada caso los métodos que, en función de nuestra propia opinión, se adecúan mejor a cada compañía en particular. Los precios objetivos no implican compromisos de revalorización, ni deben ser entendidos como indicaciones ni recomendaciones de inversión.

Los destinatarios tomaran la información recibida por Unicorp Patrimonio, S.V. como una opinión más con las limitaciones que le afectan sin que pueda servir de base a decisiones de inversión y por lo tanto sin que Unicorp Patrimonio, S.V. responda por las mismas.. Los informes de Unicorp Patrimonio, S.V. se realizan con la finalidad de proporcionar a sus clientes información general a la fecha de emisión de los mismos.

Asimismo se informa de que nuestros informes son elaborados por profesionales que realizan operaciones en el mercado, razón por la cual podrían no reflejar una opinión estrictamente independiente.

El presente informe no podrá ser transmitido ni ser objeto de uso, ya sea total o parcialmente, en los EE.UU. de América ni a personas o entidades jurídicas americanas. Ha sido emitido conforme a la legislación española y, por lo tanto, su uso, alcance e interpretación deberán someterse a dicha legislación. Unicorp Patrimonio, S.V. se encuentra inscrita en el registro oficial de la CNMV con el número 216.

Este documento no podrá ser reproducido, distribuido o publicado sin el previo consentimiento por escrito de Unicorp Patrimonio, S.V.

Share on LinkedInTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on TumblrEmail this to someoneShare on Google+