En nuestros informe siempre hemos defendido la conveniencia de estar siempre invertidos en renta variable al 100%, y no tratar de acertar el mejor timing o momento de entradas y salidas en el mercado de renta variable. Evidentemente, cuando hablamos del 100% en bolsa, lo hacemos atendiendo a cada perfil de riesgo. Es decir, que si para un inversor, su perfil de riesgo admite un 30% de inversión en renta variable, no suele ser aconsejable ir variando la inversión del 0% al 50% en función de nuestras expectativas de corto plazo. Lo mejor es mantener el porcentaje de inversión acorde al perfil de forma estable y rotar de sectores o valores “agresivos” a “defensivos” en función de las expectativas.

El “timing” o momento de entrada o salida suele generar más errores que aciertos. Quién se podría esperar el fabuloso inicio de ejercicio de la renta variable este año, o más claro aún, quién se podría esperar el nefasto mes de diciembre cuando todo apuntaba a que podría haber cierto maquillaje de fin de año tras las fortísimas caídas de octubre. Dejarnos llevar por la masa o expectativas de corto plazo nos puede conducir a tomar decisiones de entradas o salidas (o incrementos o reducción de riesgos) en los peores momentos.

Sin embargo, lo que vuelve a demostrarse es que en situaciones de incertidumbre, las acciones de baja volatilidad, o sectores defensivos se comportan mucho mejor que los sectores más cíclicos, las acciones más volátiles, o incluso mejor que los índices en general. Al final de la semana pasada hubo correcciones más o menos profundas en determinados índices tras la publicación de débiles datos macro, que anticipaban que el PIB tanto de Europa como de Estados Unidos del primer trimestre podría ser más débiles de lo que se esperaba hace unas semanas. En el siguiente gráfico podemos ver que efectivamente el S&P500 (línea roja) corrigió un 1,88% el viernes. Ese mismo día las Small Caps (Russell 2000) corrigió un 3,61% y las acciones de alta volatilidad (S&P500 high Beta) corrigió un 3,4%. Sin embargo, las acciones de baja volatilidad (S&P500 low beta) sólo corrigieron un 0,2%. Así, con la recuperación de esta semana, las acciones de baja volatilidad marcan máximos del año, mientras que las agresivas no se han repuesto de la pérdida del viernes.

En el gráfico podemos ver que desde cierre de septiembre, las acciones de baja volatilidad no sólo corrigieron menos en las fuertes caídas del mercado de octubre y de diciembre, sino que a día de hoy están nada menos que un 8,2% por encima del nivel inicial. El S&P5000, a pesar del fuerte arranque de año, aún pierde un 2,3% desde final de septiembre, las small caps pierden un 9% y las compañías de alta volatilidad pierden un 7,77%.

Por tanto, a riesgo de subir menos que el mercado si las alzas continúan, entendemos que las acciones de baja volatilidad son las más adecuadas en un entorno de incertidumbre como la actual, en el que los inversores se debaten entre recoger beneficios tras las fuertes subidas, o incluso descontar que estamos en el final de ciclo. Tanto los que defienden una postura como otra, deberían barajar la posibilidad de apostar por acciones de baja volatilidad en vez de directamente refugiarse en la liquidez. Porque estamos seguros que, en contra de lo que pudiera parecernos, la renta variable podría seguir subiendo con mucha fuerza las próximas semanas o meses. No hay forma de asegurar lo contrario. Simplemente un acuerdo definitivo entre China y Estados Unidos, o la eliminación de la incertidumbre en torno al Brexit (independientemente del resultado), podría justificar la subida de la renta variable. Y, lo más probable, es que una vez que sucediera esto, los analistas seguro que justificarían la subida por un menor riesgo de recesión.

En definitiva, optando por acciones defensivas o agresivas, según nuestras expectativas de corto plazo, reducimos considerablemente el riesgo del timing de entradas, salidas, o aumento o reducciones de riesgos en bolsa. Un riesgo, que quizás sea el más importante a la hora de gestionar una cartera de renta variable.

 


Artículo realizado por Unicorp Patrimonio, Sociedad de Valores.

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