El arranque de año permite recuperar la confianza perdida

En nuestro informe de enero subrayamos que en el 2018 “se ha vivido una crisis de confianza, y los inversores y mercados han descontado quizás un escenario más catastrófico del que realmente está aconteciendo”. Finalmente concluíamos que “tanto en renta fija como en renta variable, el movimiento de 2018 ha llevado a los activos a una valoración mucho más razonable, incluso atractiva, corrigiendo ciertos excesos vividos en los últimos años”.

Como decíamos, “la historia respalda que la confianza se puede recuperar en muy poco tiempo”, y este arranque de año está haciendo todo lo posible para que así sea. Los principales índices bursátiles han cerrado enero con fortísimas revalorizaciones entre el 5% y 10%. El S&P500 por ejemplo, ha tenido el mejor mes de enero desde 1987. En renta fija, los activos han recuperado también gran parte de las pérdidas acumuladas en 2018, destacando un fuerte estrechamiento de las primas de riesgo de la deuda corporativa.

La pregunta obligada por gran parte de los inversores y ahorradores es si tras las fuertes subidas, ¿toca nueva corrección? O si, ¿aún queda recorrido alcista a unos activos de riesgo muy en entredicho los últimos meses? Y es que el factor psicológico es fundamental en los mercados. Por mucho que insistamos los profesionales que en los mercados de renta variable hay que mantener siempre una visión de medio o largo plazo, es evidente que el comportamiento del corto plazo afecta al sentimiento inversor. Es irremediable pensar que tras una subida vertical desde mínimos de diciembre, el mercado está obligado a tomarse un descanso. Pero se pierde la perspectiva y rápidamente se olvida que quizás lo irracional son las correcciones de diciembre y que los principales índices están en niveles de octubre y muy por debajo de los máximos del año pasado.

La clave para ver si queda recorrido está en la posibilidad de que se vayan despejando las dudas actuales sobre la profundidad de la desaceleración. Seguimos poniendo énfasis en nombrar la situación actual como una desaceleración y no como una recesión. Y seguimos viendo clave la evolución de los índices de confianza de empresarios, consumidores y de inversores. Ya en enero los datos macro publicados, aunque siguen débiles, están superando las expectativas de los analistas en todas las zonas geográficas (excepto Europa, en línea con estimaciones). Y los resultados empresariales publicados siguen mostrando que las empresas cotizadas tienen capacidad de vender más y obtener más beneficios en el entorno de crecimiento global actual. En el cuarto trimestre las ventas de las 310 compañías que han publicado a cierre de enero han repuntado un 6,46% y los beneficios un 13,79%. Los datos son algo más débiles que los de los tres primeros trimestres, pero han quedado por encima de lo esperado, y suficientes como para darle soporte al mercado. En el Eurostoxx (sólo 53 de 300 compañías han publicado a cierre de enero) el repunte de las ventas en el cuarto trimestre es del 4,02% y los beneficios del 10,83%, cifras bastante mejores de lo esperado.

Este mes de febrero debería continuar la inercia de resultados empresariales positivos y datos macro débiles pero mejor que las pesimistas expectativas de los analistas; continuarán los avances en las negociaciones entre Estados Unidos y China para llegar a un acuerdo que evite el aumento de los aranceles al 25% el 1 de marzo; muy probablemente se consiga una prórroga para el Brexit y se gane tiempo para nuevas negociaciones; las divisas emergentes parecen mantenerse estables tras los episodios de volatilidad del año pasado, gracias a la estabilidad del dólar.

A todos estos aspectos hay que unir el acontecimiento que entendemos que está soportando el cambio de tendencia del mercado. Este aspecto no es otro que el cambio de discurso de los bancos centrales. En enero, el presidente de la Reserva Federal ha dejado un claro mensaje de prudencia al comunicar que serán pacientes a la hora de tomar nuevas decisiones en política monetaria y que vigilarán los datos macro nacionales e internacionales antes de volver a subir tipos. El BCE también revisa a la baja expectativas de crecimiento y de inflación, por lo que el mercado empieza a descontar que no habrá subidas de tipos este año y posiblemente tampoco se produzcan en 2020. Las autoridades chinas también han anunciado medidas de reactivación de su economía para contrarrestar la desaceleración de los últimos meses y el Banco de Japón seguirá siendo agresivo en su política monetaria ultra-expansiva, al mantener este mes los tipos al -0.1% y rebajar fuertemente las previsiones de inflación a dos años del 1,4% al 0,9%.

En general, nuestras previsiones para la economía mundial las enmarcamos en un entorno de menos crecimiento, pero también menos presiones inflacionistas. El mundo crecerá entre el 3% y 3,5%, destacando un crecimiento de las economías emergentes próximo al 5%, mientras que las economías desarrolladas lo hará en torno al 2% (en torno al 1,5% la Eurozona y al 2,5% Estados Unidos). Las tasas de inflación seguirán a la baja y difícilmente superen tasas del 1,5% en países desarrollados y el 2,5%-3% en emergentes. Este entorno no justifica las fuertes correcciones de los mercados de 2018 ni los continuos temores de recesión por la que apuesta parte del mercado. Es un entorno de crecimiento similar al vivido en el periodo 2012-2016 y ligeramente por debajo del vivido en 2017-2018 que, combinado con unas bolsas cotizando a un PER estimado en la parte baja del rango de los últimos cinco años, nos hace ser optimista de cara al comportamiento de las bolsas desde el nivel actual.

En cuanto a la renta fija, la clave este año serán las expectativas de inflación y la profundidad de la desaceleración. Las fuertes caídas del precio de los activos de renta fija el año pasado se produjeron principalmente por el temor a una normalización de los tipos de interés y la agresividad de la FED al subir tipos (se descontaba incluso tres subidas más este año). A este efecto se unió el aumento de la probabilidad de impago de los emisores de bonos, debido a la posibilidad de que la desaceleración se convirtiese en recesión. En este inicio de año estamos observando que los bancos centrales han cambiado el discurso y pasan de nuevo a apoyar al mercado. En cuanto a las probabilidades de impago, se están reduciendo fuertemente y lo seguirán haciendo conforme los inversores descuenten que estamos en un entorno de crecimiento de las economías más débil y no en el inicio de una recesión global. Ambos efectos se están traduciendo en un excelente comportamiento de los bonos en el inicio de año, pero que deben seguir teniendo recorrido, ya que no habrá subidas de tipos y, con el bono alemán a 10 años al 0,15% y a cinco años al -0,33%, el alza de la TIR de los bonos vivida en 2018 debería considerarse como oportunidad de compra.

En definitiva, en este inicio de año se están dando todas las circunstancias para que se recupere la confianza perdida en 2018. Este hecho, de reflejarse en las próximas encuestas, reduciría drásticamente los riesgos de una desaceleración más profunda. De ser así, los mercados de renta variable continuarían la tendencia alcista de largo plazo y la renta fija corporativa debería reflejar en su precio la menor probabilidad de impago que conllevaría esta circunstancia. Sigue habiendo riesgos en el horizonte, la mayoría políticos, y hay muchos inversores que aprovecharán el rebote del mercado para reducir riesgos, lo que evitará que las subidas sigan siendo verticales. Pronosticamos un año positivo para los activos de riesgo, pero se mantendrá el escenario de volatilidad. Un escenario de volatilidad que deberemos aprovechar para ir adaptando las carteras hacia sectores más defensivos y menos volátiles en las fases alcistas, para tener margen de aumentar riesgos o apostar por sectores más agresivos en las correcciones que se produzcan. En renta fija, seguiremos apostando por la deuda corporativa, que ofrece rentabilidades mucho más altas que la deuda pública, y este mayor cupón debería ofrecer un colchón de seguridad para compensar la volatilidad del mercado de deuda.

 


Artículo realizado por Unicorp Patrimonio, Sociedad de Valores.

Este informe no refleja una posición institucional, se difunde exclusivamente a efectos informativos, está sujeto a cambios sin previo aviso, y no tiene en cuenta la situación, necesidades u objetivos de inversión particulares de sus destinatarios, quienes deberán conocer los riesgos del producto con el que vayan a operar.

En ningún caso deberá considerarse este documento como una oferta de compra, suscripción, venta, o recomendación de compra o venta de instrumentos financieros, o como base de un contrato o compromiso de cualquier tipo. El inversor que tenga acceso al presente informe debe ser consciente de que los valores, instrumentos o inversiones a que el mismo se refiere pueden no ser adecuados para sus objetivos específicos de inversión e incluso ser contrarios a sus intereses, su posición financiera o su perfil de riesgo ya que éstas no han sido tomadas en cuenta para la elaboración del presente informe, por lo que debe adoptar sus propias decisiones de inversión teniendo en cuenta dichas circunstancias, y procurándose el asesoramiento específico y especializado que pueda ser necesario. Por tanto, el presente informe no presta asesoramiento financiero personalizado.

Las opiniones o estimaciones vertidas en el documento se refieren a la fecha que figura en el mismo y se basan en informaciones de carácter público que han sido obtenidas de fuentes consideradas como fiables. Dichas informaciones no han sido objeto de verificación independiente por Unicorp Patrimonio, S.V., por lo que no se ofrece ninguna garantía, expresa o implícita, en cuanto a su precisión, integridad o corrección. Existen múltiples factores y variables de tipo económico, financiero, jurídico, político que por su propia naturaleza son incontrolables e impredecibles. Los precios y rentabilidades reflejados son orientativos y sujetos a variaciones de mercado, y no llevan incluida comisión alguna. El inversor debe tener en cuenta que la evolución pasada o resultados históricos de los valores, no garantizan la evolución o resultados futuros.

Todas las referencias a objetivos en este documento han de ser tratadas como objetivos, en ningún caso como garantías. Los precios objetivos que se puedan desprender del análisis efectuado por Unicorp Patrimonio, S.V. quedan sujetos a criterios de análisis fundamental y técnico, ponderando en cada caso los métodos que, en función de nuestra propia opinión, se adecúan mejor a cada compañía en particular. Los precios objetivos no implican compromisos de revalorización, ni deben ser entendidos como indicaciones ni recomendaciones de inversión.

Los destinatarios tomaran la información recibida por Unicorp Patrimonio, S.V. como una opinión más con las limitaciones que le afectan sin que pueda servir de base a decisiones de inversión y por lo tanto sin que Unicorp Patrimonio, S.V. responda por las mismas.. Los informes de Unicorp Patrimonio, S.V. se realizan con la finalidad de proporcionar a sus clientes información general a la fecha de emisión de los mismos.

Asimismo se informa de que nuestros informes son elaborados por profesionales que realizan operaciones en el mercado, razón por la cual podrían no reflejar una opinión estrictamente independiente.

El presente informe no podrá ser transmitido ni ser objeto de uso, ya sea total o parcialmente, en los EE.UU. de América ni a personas o entidades jurídicas americanas. Ha sido emitido conforme a la legislación española y, por lo tanto, su uso, alcance e interpretación deberán someterse a dicha legislación. Unicorp Patrimonio, S.V. se encuentra inscrita en el registro oficial de la CNMV con el número 216.

Este documento no podrá ser reproducido, distribuido o publicado sin el previo consentimiento por escrito de Unicorp Patrimonio, S.V.

Share on LinkedInTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on TumblrEmail this to someoneShare on Google+