Aunque haya rally de fin de año, el año 2018 será un año negativo para la mayoría de fondos tanto de renta fija como de renta variable. A día de hoy las bolsas europeas corrigen más de un 10% (10,7% el Eurostoxx 50; 11,20% el Ibex; 13,7% el DAX Alemán y el 15% el Mib 30 italiano). Fuera de Europa, la bolsa china (índice de Shanghai) corrige un 22% y las emergentes corrigen un 15,75%. Las bolsas de Estados Unidos son las que mejor vuelven a hacerlo este año, cotizando actualmente totalmente planos (-1% tanto S&P500 como DOW Jones Industriales). A estas correcciones se debe añadir un aspecto muy importante para los inversores europeos, que no es otro que el coste de cobertura del dólar. Actualmente, este coste de cobertura está en máximos históricos, en torno al 2,5%-3%, por lo que las pérdidas en los fondos son bastante mayores a las de los índices si el inversor europeo no ha querido asumir el riesgo dólar.

Estas caídas de la renta variable, aunque evidentemente son bastante destacables, son algo habitual en el contexto histórico de los principales índices bursátiles. Es decir, entran dentro de lo razonable atendiendo a la volatilidad histórica de estos mercados. Pero lo que sí que es verdaderamente destacable ha sido el mal comportamiento de los fondos de renta fija este año. La inmensa mayoría de fondos de renta fija, que son activos dirigidos a inversores más conservadores, o se utilizan en las carteras para cubrir el riesgo de caídas de la renta variable. Este año no, este año ha caído tanto la renta fija como la renta variable, de ahí que podamos afirmar que estamos en uno de los peores años en el comportamiento de la industria de fondos para los perfiles conservadores y moderados.

En el día de hoy vamos a analizar cuál es la situación actual de los mercados de renta fija. Está claro que si los fondos o activos de renta fija han corregido, ha sido porque ha subido la TIR de los bonos. La TIR de los bonos no sólo sube porque suben los tipos de interés, sino porque aumenta el riesgo de impago de los prestatarios. El principal índice de renta fija, que es la referencia que usan la mayoría de fondos de renta fija globales, es el JP Morgan Global Aggregate Bond. En dólares, el índice corrige más de un 3% en lo que va de año. Este dato, unido a lo que hemos comentado de un coste de cobertura del riesgo divisa superior al 2,5% estamos hablando de correcciones en el año cercanas al 6% para un inversor europeo que haya apostado por una cartera diversificada de bonos de renta fija sin querer asumir el riesgo de divisa.

Sin duda esta lectura es una de las peores del mercado de renta fija de las últimas décadas. Pero es una lectura tan negativa porque ha coincidido que la corrección se ha producido desde principios de año. Pero si ponemos la corrección actual del índice de renta fija en un contexto histórico, al igual que hemos comentado para la renta variable, observamos que la corrección del índice principal de renta fija es similar a otras que se han ido produciendo de forma histórica.

Evolución largo plazo del principal índice global de renta fija en dólares.

Lo que ha sido especial este año es que los inversores europeos han tenido que pagar el coste de cobertura de divisas. Pero lo que hemos de tener en cuenta en el momento actual, es si este mercado de renta fija seguirá tensándose tanto a corto como a largo plazo. Pues para ello la clave es pensar si los tipos de interés ya han subido todo lo que tendrían que subir, o si aún le queda recorrido. Tal y como hemos comentado constantemente, los precios de la renta fija han caido porque la rentabilidad de los bonos han subido con fuerza. Es decir, estamos temiendo a una subida de tipos cuando esta ya se ha producido en gran parte de los bonos.

Por un lado hemos visto ya en precio la presión de la subida de tipos de interés por parte de la FED, puesto que hemos defendido este año que los bonos del Tesoro de Estados Unidos ya están anticipando las tres o cuatro próximas subidas de la FED. Y vemos cómo incluso la TIR ha bajado estas últimas semanas puesto que la inflación se está desacelerando.  

Por tanto, uno de los principales motivos que afectan al precio de los bonos empieza a presionar menos, es decir, ya está en precio los próximos movimientos de la FED. Tendría que ser más agresiva la FED de lo que descuenta el mercado para que los bonos del Tesoro USA sigan sufriendo, cosa que parece poco probable en un entorno de ralentización económica como el que estamos viviendo.

El segundo motivo es el aumento del riesgo de crédito, es decir, la probabilidad de impago de los emisores. Esto se mide por la ampliación de las primas de riesgo. Este efecto puede seguir perjudicando a los bonos a corto y medio plazo, pero vemos en el siguiente gráfico que esta ampliación ya ha sido bastante relevante y alcanza niveles cercanos a los máximos de los últimos cinco años. Sólo se vivieron momentos de más tensión en el inicio del 2016 y en el verano del 2016 con el Brexit.

Los bonos europeos han sufrido muchísimo este año porque el aumento de spreads se han producido desde niveles de mínimos históricos. Esto quiere decir que a principios de año, la TIR de los bonos era muy pero que muy baja, por lo que el cupón de los bonos no tenía capacidad de amortiguar la caída del precio generada por el mayor riesgo de impago.  A partir de ahora, los bonos ofrecen un cupón mucho más alto, por lo que, aunque siga aumentando el diferencial de crédito (probabilidad de impago), este cupón empezará a amortiguar la hipotética caída del precio. Es decir, que desde los niveles actuales, estamos seguros de que la volatilidad del precio final de los bonos tanto europeos como globales empezará a ser menor. Partiendo de niveles de TIR más altos, es más fácil pensar que el próximo año sea más probable que los bonos ofrezcan buenas rentabilidad que lo contrario.

Y lo que es más positivo es que, partiendo de unos datos de cupones más altos de los bonos, entendemos que ahora sí que los bonos pueden empezar a realizar su función de cobertura de riesgos si los mercados de renta variable siguen debilitados. En definitiva, la denostada renta fija no puede dejar de estar en una cartera de inversión diversificada.

 

 


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