Llegó Trump, ¿y ahora qué hacer?

Hace unos días comentábamos que es la economía el principal factor que moverá los mercados, y que los presidentes no tienen tanta capacidad para cambiar radicalmente la situación del país y su contagio global. Los principales motores de los precios de los activos siempre acaban siendo los fundamentales: valoraciones, balances de las empresas, tipos de interés, ciclo de crecimiento…

Los poderes del presidente de EE.UU. están sujetos a un control, ya que existe una separación entre el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial. Antes de la implementación de cualquier medida, toda la legislación federal tendrá que ir a través del Congreso. En consecuencia, con independencia de la mayoría republicana en el Congreso, será difícil implementar políticas extremas.

Trump ha dicho que quiere cambiar tantas cosas, que será difícil que consiga el apoyo necesario para realizarlo en tantos ámbitos, teniendo en cuenta la “tibia” relación que mantiene con los miembros más veteranos de su propio partido. Trump no es en absoluto un republicano convencional. Por tanto, los inversores no deben perder de vista los fundamentales de la economía y empresas,  y no deben dejarse llevar por el ruido/volatilidad que crean estos acontecimientos.

De hecho, en su primera comparecencia pública para celebrar la victoria en las urnas, Trump ha adoptado un tono inusualmente conciliador, con elogios a su contrincante, asegurando el querer ser un presidente para todos los americanos, su voluntad de tener buenas relaciones con el exterior, y reafirmando su esfuerzo en duplicar el crecimiento del país.

Evidentemente la sorpresa inicial de una victoria de Trump combinada con el control republicano de las cámaras puede conducir a una venta temporal de activos de riesgo. El aumento de la incertidumbre implica un alza de las primas de riesgo, sufriendo quizás en mayor medida los activos de los mercados emergentes, ante la preocupación por aumentos de las barreras comerciales. El oro está subiendo un poco de precio, se aumenta la inversión en bonos gubernamentales refugio… pero la verdad es que esta mañana la situación no es muy distinta a cualquier otra.

La política sigue siendo el principal factor de desestabilización. Brexit, Colombia, Trump… el próximo mes será en Italia, el año que viene en Francia, Alemania… No podemos olvidar que el mundo se está polarizando, y que los gobernantes actuales, Bancos Centrales y Organismos (FMI, Banco Mundial, Unión Europea), etc. están tomando nota. Esta aparente “rebelión de las masas”contra la globalización, contra la clase dirigente, obliga a reaccionar. Esto no va a acabar aquí.

Necesitamos medidas populistas para combatir esta tendencia aparentemente imparable, y esto puede ser una combinación de medidas: políticas fiscales expansivas que pudieran focalizarse en reducir los impuestos y beneficios a las clases medias (las más enfadadas), aprovechar los tipos de interés bajos para aumentar la inversión en infraestructuras  generando empleo en las clases menos favorecidas,  y acompañarlo con pequeñas dosis de proteccionismo.

El comercio global se verá resentido, pero no será el final del mundo, porque llevamos muchos años todos los países centrados en generar demanda interna, que parece ir funcionando. Esta situación genera oportunidades a determinados sectores y valores. Hay ganadores y perdedores. El saldo final será más bien neutro, pero la dispersión de rentabilidades será más amplia entre unos inversores y otros.

Dado que Trump no planea subir el salario mínimo, muchas empresas que necesiten este tipo de mano de obra saldrán beneficiadas (distribución, transporte, restauración, etc.). El sector financiero puede verse también influido positivamente, así como compañías petroleras, farmacéuticas, del sector de defensa, seguridad y por supuesto constructoras, recursos básicos y en general las dedicadas a la infraestructura. El aumento del proteccionismo ayudará  a las compañías más ligadas al consumo interno, y en este aspecto muchas compañías de pequeña y mediana capitalización tienen una mayor exposición al país de origen.

Los fundamentales de los EEUU son buenos y seguirán mejorando. El desempleo sigue reduciéndose y los salarios acelerando su crecimiento, así como la productividad. El 69% del crecimiento de EEUU llega por los consumidores. Cuando tienen empleo y se muestran más confiados en su seguridad y estabilidad en el país son más proclives a gastar. La realidad es que las encuestas de sentimiento están en máximos y en mínimos las solicitudes de prestación por desempleo.

Trump no influirá en el previsto plan de subida de tipos de interés en diciembre en el país. De hecho si Trump empieza a financiar su plan con deuda (como parece), la curva de tipos debería de ganar pendiente (los tipos a largo aumentarían más deprisa que los de corto plazo), facilitando la normalización monetaria, que siempre debe llegar acompañando el crecimiento y el alza de los precios.

La situación actual y subidas de tipos en EEUU puede implicar una apreciación del dólar frente al euro y el yen, pero se mantendrá dentro de un rango estable, sin grandes sorpresas, aunque es evidente que los mercados de divisas son muy difíciles de predecir.

Seguiremos pendientes de los acontecimientos e impactos en la economía mundial. Seguimos con nuestra idea de acompañar al alza a los mercados bursátiles desde una mirada más alejada de los índices. En la renta fija, duraciones cortas, mejor en renta fija corporativa y mucha flexibilidad.

La situación requiere una atención y seguimiento cada vez más profesionalizado para descubrir los riesgos y oportunidades, pero es preciso evitar caer en la trampa de confundir la prudencia con el miedo o pánico que generan estos episodios, y seguir adoptando un enfoque equilibrado.

La estrategia de tener carteras diversificadas con una orientación en el largo plazo en función de tu perfil de riesgo “financiero y emocional” sigue siendo el mejor planteamiento, no modificándola sustancialmente por la volatilidad del mercado, que siempre forma parte de su normalidad.

Este análisis ha sido realizado con fines pedagógicos y divulgativos, no de asesoramiento.  Los datos estadísticos han sido extraídos de fuentes de reconocida fiabilidad en los mercados financieros. No obstante, podría ocurrir que en algún caso proporcionemos un dato incorrecto.

 

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