La globalización financiera y la potente tecnología operativa y de transmisión de información, permite que se puedan iniciar transacciones masivas con la capacidad de transmitir sentimientos de pánico o euforia, errores o crisis, a todo el sistema mundial con una rapidez e intensidad desconocidas hace pocos años, y donde el efecto contagio refuerza la volatilidad al igual que una resonancia física.

Este nuevo escenario,  obliga a complementar los modelos tradicionales de gestión con nuevos enfoques que tengan en cuenta otros factores: las estrategias del resto de agentes, sus comportamientos, interrelaciones, la incertidumbre, la aleatoriedad, etc. Hay pasos ya dados en ciencias aplicadas de las matemáticas e inteligencia artificial: teoría de juegos, teoría del caos, redes neuronales y algoritmos genéticos, así como en la psicología aplicada a las finanzas.

La Teoría de Juegos es una rama de las matemáticas cuyo objetivo no es el análisis del azar o de los elementos aleatorios, sino los comportamientos estratégicos de los jugadores en sus decisiones, bajo situaciones que suelen implicar conflictos de intereses y estrategias.

Keynes comparó la bolsa con los concursos de belleza que se realizaban en su época, donde los lectores elegían entre cien fotografías las seis caras más bonitas. El premio lo ganaba la persona cuya elección se acercara más a la media del conjunto de concursantes, de modo que un concursante para ganar no debía elegir las caras que más le gustaran a él, sino las que considerara más probable que les gustaran a los otros, los cuales estarían enfrentándose al mismo problema desde la misma perspectiva. Para ganar, debían dedicar sus inteligencias a prever lo que la opinión media esperara que fuera la opinión media.

El resultado de una decisión de inversión dependerá de la conjunción de decisiones de los diferentes agentes, reduciendo la situación de incertidumbre si utilizas ciertas suposiciones racionales con respecto al resto del mercado, y considerando que nuestra decisión solo será acertada si tenemos en cuenta la posible influencia conjunta de las decisiones de todos los agentes. Es una cuestión de probabilidades y árboles de decisión.

La Teoría del Caos, aplicada en meteorología, trata ciertos tipos de comportamientos impredecibles de sistemas dinámicos no lineales. La Teoría del Caos puede usarse para descubrir pautas y orden en los mercados, donde anteriormente sólo se veían aspectos aleatorios e impredecibles.

Las Redes Neuronales consisten en una simulación de las propiedades observadas en los sistemas neuronales biológicos, a través de modelos matemáticos recreados mediante inteligencia artificial que pueden predecir las tendencias de los mercados, porque a diferencia de los métodos estadísticos tradicionales, comprenden muchas variables diferentes con una interdependencia e influencia causal.

Incipiente es el uso de los algoritmos genéticos, unos métodos adaptativos que pueden resolver problemas de búsqueda y optimización basados en el proceso genético de los organismos vivos. Por imitación de este proceso, los algoritmos genéticos son capaces de ir creando soluciones para problemas del mundo real.

Las teorías aplicadas desde la psicología a las finanzas, las llamadas Finanzas del Comportamiento (Behavioural Finance), son las que empiezan a utilizarse más en la gestión de carteras, dada la confirmación de la negativa influencia de los sesgos psicológicos cuando invertimos, tratando de identificar los factores generadores de valor, el sentimiento de analistas e inversores, los factores tendenciales de mejora de expectativas, etc.

Hay fondos de inversión cuyas decisiones están basadas al 100% en estas teorías de psicología financiera, con el uso de índices de sentimiento, junto a múltiples factores, como el escaneo de la prensa o redes sociales buscando palabras clave: pánico, dudas, euforia, etc. e intentar adivinar así, el momento del ciclo de mercado (a nivel emocional) y las próximas tendencias.

No podemos olvidar que “Comprar una buena empresa no garantiza una buena inversión bursátil”. El mercado cada vez es menos eficiente, racional o equilibrado, por lo que convendría generar una cultura de búsqueda de nuevos modelos mentales para ir mejorando los procesos de inversión.

 

Autor: Rafael Romero, Director del Departamento de Inversiones de Unicorp Patrimonio

 

Share on LinkedInTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on TumblrEmail this to someoneShare on Google+