Los constantes cambios en la legislación sobre el ahorro y la inversión,  el acceso a multitud de información, la gran oferta de productos y servicios financieros, o los recientes casos de malas prácticas, entre otros, deberían de estar provocando en nuestros clientes un mayor interés en mejorar su educación financiera.

Pero estas situaciones parecen ahondar más en cierto alejamiento y falta de confianza en el sector financiero, que en despertar un verdadero interés por conocer y manejar las claves de la gestión de su patrimonio financiero personal. Quizás la perspectiva de que necesitarían aprender muchos aspectos técnicos, se visualiza como un reto tan difícil que limita la simple iniciación del conocimiento de los aspectos más básicos, que podrían ser suficientes para no perder el control de sus finanzas personales.

A un cliente empresario le explico que la gestión de su patrimonio financiero debería de visualizarlo como la de un negocio, y les invito a “gobernarlo” como Presidente de su propia compañía. Desde esa perspectiva, su tarea de gobierno debe tener la iniciativa de no ceder a terceras personas los aspectos claves de dicho gobierno. ¿Cuáles son esas claves? Como en cualquier empresa, la estrategia, la visión del futuro y la selección de las personas al que delegar el día a día, así como los principios y valores que regirán su funcionamiento.

El propietario de un patrimonio financiero debería contar con el criterio suficiente para implicarse, de forma general,  en la planificación y diseño de la estrategia de la gestión de sus ahorros e inversión, y saber seleccionar al equipo al que ceder la implantación de dicha estrategia, su “banquero-gestor”.

Gobernar un patrimonio, significa que deberá negociar y establecer objetivos realistas, definir qué espera y qué riesgos puede asumir en un periodo prudencial,  así como controlar su cumplimiento en comités de seguimiento periódicos con su banquero, similares a las reuniones mensuales de un Consejo de Administración.

A partir de ahí, como “Presidente” de su patrimonio, debe dejar el día a día de los mercados y su gestión. El Presidente debe ser capaz de ver y dominar su empresa, conocer su situación y perspectivas, mantener la visión de fondo, pero desde un poco lejos, sin que le afecte la incertidumbre del negocio y las turbulencias del entorno.

Si nuestros clientes acaban entendiendo que la gestión de su patrimonio les obliga a pilotar su gobernanza, sentirán la necesidad de entender los principales conceptos que le permitan presidir su propio Consejo de Administración con más confianza, sintiéndose más responsables de la gestión y resultados, y seleccionando con mejor criterio a su gestor.

A veces, cuando los clientes gestionan su propio negocio como Presidente y Director General, porque se sienten los mayores expertos de su empresa, esperan poder replicar el mismo éxito en la gestión de su patrimonio financiero que tuvieron como empresarios, pero  consiguen normalmente pobres resultados o poco consistentes, al no saber escuchar lo que los “empleados, clientes y proveedores” tienen que decirle respecto a lo que tiene que mejorar.

Nuestros clientes gobernarán mejor, si entienden los riesgos y oportunidades de las principales clases de activos, definimos un sencillo modelo de seguimiento de resultados y riesgos, y explicamos los principios de liquidez y diversificación. Un poco de esfuerzo mutuo, de cliente y entidad, serviría para mejorar su satisfacción, convirtiéndose en nuestra mejor inversión como banqueros.

Autor: Rafael Romero, Director del Departamento de Inversiones de Unicorp Patrimonio

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